Cantando alabanzas (ver)
"Alabe al Señor, oh alma mía;
Todo mi ser más profundo, alabe su santo nombre.
Alabe al Señor Señor, oh alma mía,
y no olvides todos sus beneficios
Quién perdona todos tus pecados
y cura todas tus enfermedades,
Quién redime tu vida del la muerte
y te corona con amor y compasión,
que satisface tus deseos con cosas buenas
para que tu juventud se renueve como la del águila.
El Señor obra derecho
y justicia para todos los oprimidos.
Hizo conocer sus caminos a Moisés,
sus acciones al pueblo de Israel:
El Señor es compasivo y misericordioso,
Lento para irarse, abundante en amor.
No siempre acusará,
ni guardará su ira para siempre;
No nos trata como merecen nuestros pecados
o nos paga según nuestras iniquidades.
Porque tan alto como están los cielos sobre la tierra,
Tan grande es su amor por quienes le temen;
Tan llejos cuanto el este está del oeste,
Tan llejos nos ha quitado nuestras transgresiones.
Como un padre tiene compasión por sus hijos,
así el Señor tiene compasión de quienes le temen;
porque él sabe cómo nos formamos,
Recuerda que somos polvo.
La vida de los mortales es como la hierba,
florecen como una flor del campo;
el viento sopla sobre ella y se ha ido,
y su lugar ya no la recuerda.
Pero de siempre en siempre
el amor del Señor está con quienes le temen,
y su justicia con los hijos de sus hijos
con quienes cumplen su pacto
y recuerdan de obedecer sus preceptos.
El Señor ha establecido su trono en el cielo,
y su reino gobierna sobre todo.
Alaben al Señor, vosotros, sus ángeles,
vosotros, poderosos, que obedecéis sus órdenes,
que obedecen su palabra.
Alaben al Señor, todos sus ejércitos celestiales,
vosotros, sus sirvientes que cumplen su voluntad.
Alaben al Señor, todas sus obras
por todas partes de su dominio.
¡ Alabe al el Señor, oh mi alma!"
Salmo 103
(Un Cantar de David)